lunes, 29 de agosto de 2011

La vuelta

No, no es fin de año. Pero estas son fechas muy propicias para hacerse promesas. Desde las más vulgares, tipo dejar de fumar o hacer más deporte, a las auténticas quimeras, como cambiar la vida de uno mismo.

Malas fechas, sí. Se mezclan muchas cosas: vuelta a la rutina, a la subyugación de los gestores de la miseria, cierto poso de tristeza por el extraño pensamiento de que nada volverá a repetirse -cuando lo hace cada año- y el recuerdo de unos días que no pertenecen a nuestra vida aunque, en realidad, son los únicos días en los que podemos decir que poseemos vida: salimos, corremos, gritamos, sonreimos, conocemos, nos movemos. Es decir, nos comportamos como personas. Extraña paradoja.

Siempre vuelvo con un pequeño nudo en la garganta y una lágrima que pocas veces acaba por atreverse a salir. Supongo que debe ser eso, la sensación de que no se va a repetir lo vivido. Ya no en mucho tiempo, sino jamás. Es absurdo... acaba haciéndolo, y hay savia nueva que viene con fuerza. Lo que no se escapa es que los años pasan y se mezcla una extraña sensación entre el quiero y no quiero.

¿Y las promesas? Tal vez nunca se cumplan o, simplemente, los avances sean fruto de una sucesión en cadena de pequeñas promesas cumplidas o intento de ellas. En un mes os lo cuento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario