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| Envuelve el mar |
La mentira duele. Permitir su entrada, una y otra vez, duele aún más. Al final se trata de una forma de auto traición, de faltar a los propios principios de ética sobre el modo en que se considera que deben ser las relaciones entre seres humanos. Una forma de venderse a lo rápido y fácil -convirtiendo todo en más difícil, claro- Estás diciendo, a ti y a los demás, que apruebas esa conducta, la refuerzas y al final acaba tiñiendo todo lo que encuentra alrededor.
Tal vez lo peor sea identificar e intentar desentrañar esas dos partes: tú y el otro. La auto vivisección en forma de duda constante, de reproches, la lucha contra uno mismo: la peor. El intento semi piadoso de entender al de fuera, de buscarle razones y explicaciones.
Y al final acabas olvidando que tienes un equipaje... que lanzar al mar, para perder todo de vista, o que salir corriendo tras él, para llegar a otro lugar.
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