Por los "te quiero" velados, por la fatigable lucha de nuestras bocas, de nuestros cuerpos; por tu dedicación a enseñar; porque me haces guapo, porque te haces guapa; por tu atención; porque recoges mis sonrisas, porque me regalas las tuyas; por tus cuidados, por tus necesidades; por el bosque y el enjambre que conviven en tus ojos, por tu vientre suave y blanco.
Y porque me dejo querer por ti.
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