La verdad es que los ingleses estuvieron más vivos cuando decidieron referirse a tocar un instrumento, una canción, con la misma palabra con la que se refieren a jugar. Eso es lo que andaba pensando cuando, de repente, me encuentro con dos tipos más, rozando los 30 todos, hablando de qué tipo de letras queríamos hacer, de qué historias queríamos contar, de cuantas veces íbamos a ensayar, de cuando sería la próxima... Nunca me he sentido como un niño como me sentí en ese momento. Un niño feliz que estaba jugando con una batería y, sin embargo, era lo más serio que había hecho jamás.
Nena, cuando se ponga el sol voy a despedirme
será como un collage lo que tuvimos.
Nena, cuando se ponga el sol voy a destruirlo
borrarme la señal de tus colmillos.
Me dejaste el cuerpo fuera
y la cabeza entera
guardada, seca, entre tus trofeos y tus medias.
Ey, te espero fuera.
Nena, cuando te meta un gol voy a ser un killer
que todo el Calderón me lo chille.
Nena, cuando se acabe este rock
cuando cometa un crimen
cuando nos queme la ambición.
Me dejaste el cuerpo fuera
y la cabeza entera
guardada, seca, entre tus trofeos y tus medias.
Meneaste las caderas
y me clavé la sierra que se colaba
entre tus palabras y mis penas.
Ey te espero fuera.
Ya sé que todo está de más...
Me dejaste el cuerpo fuera
y la cabeza entera
guardada, seca, entre tus trofeos y tus medias.
Ey, te espero fuera.
Eme
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