No soporto los recuerdos.
Necesito mi dosis de alma pirata para evitarlos. Siempre he huido de ellos. Me
preguntaba o, más bien afirmaba, una noche cualquiera, volviendo a casa, “y
esto es la vida” Ahora todo es una pequeña obra de teatro, o una novela
epistolar a mí mismo, contando qué ha pasado, incapaz de relatar que pasará. Y
años después, con paréntesis de amor enfermo, aquel que me diste, vuelven las
noches nubladas, y yo sigo siendo un niño con sed.
Ni los años ni los
castigos emocionales perdonan. Esto es y esto ha sido, pero a veces, de vez en
cuando, hay algún barco que zarpa y es el momento... de beberse de un trago el
miedo, de estropear todos mis planes y de empezar otra vez de cero. Y no puede entenderlo nadie.
Soy a quien tú necesitas,
soy la razón de tu vida.
Pero cuando zarpa el barco
se me pone el alma pirata
me crecen cuernos y rabo
en vez de un par de alas blancas
Y no puede entenderlo nadie
se me queda pequeño el cielo
no conozco ni a mi padre
y son mentira todos mis versos
Soy un tipo responsable
voy bajando por la calle
Pero cuando zarpa el barco
se me pone el alma pirata
me crecen cuernos y rabo
en vez de un par de alas blancas
Y no puede entenderlo nadie
se me queda pequeño el cielo
no conozco ni a mi padre
y son mentira todos mis versos
Pero cuando zarpa el barco
se me pone el alma pirata
me crecen cuernos y rabo
en vez de un par de alas blancas
Y no puede entenderlo nadie
se me queda pequeño el cielo
no conozco ni a mi padre
y son mentira todos mis besos
y se me queda pequeño el cielo
echo por tierra mis amistades
me bebo de un trago el miedo
y estropeo todos mis planes
y a empezar... a empezar otra vez de cero.
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